El domingo pasado, el diario
El País anunciaba la posibilidad de conseguir tres magníficas sartenes por sólo 23,90 €, siendo su precio de mercado 80 €. También participaban el Corte Inglés y la marca de las sartenes, Bra. Una oportunidad estupenda pensé para seguir preparando en ellas
mis recetas.
De todas maneras, antes de lanzarme de cabeza a por ellas repasé a fondo el díptico publicitario.
No os creáis que el proceso para intentar conseguir los preciados utensilios culinarios era sencillo.
Primero se habían de reservar, llamando a un número en el que un operador automático (y todos sabemos lo que eso significa) nos pediría que marcáramos diferentes datos (encima por medio del teclado) de carácter obligatorio, al coste de 1,16 € , el minuto, desde teléfono fijo o de 1,51 € desde teléfono móvil.
Otra opción era la de enviar un SMS con un coste de 1,20 € más IVA.
Después había que comprar El País, durante 10 días, del 23 de marzo al 2 de abril (11 €) -no está mal, el saber no ocupa lugar- y pegarlos en la cartilla. En caso de que algún día no pudiéramos nos quedaba la opción de conseguir cupones comodines el 3, 4 y 6 de abril.
Una vez rellenada la cartilla con los cupones pegados y recibida la confirmación de la reserva se puede ir al Corte Inglés elegido, a partir de la fecha otorgada (se anuncia que el periodo de distribución comenzará a partir del 7 de abril) y, previo pago de los 23,90 €, recoger las sartenes. Pero se avisa que las existencias están limitadas a 65.000 unidades y que, en caso de agotarse el stock, se ampliaría en el menor plazo de tiempo posible.
Todo un chollo, ¿no? Y de una simplicidad meridiana.
Una vez recuperada la cordura me acerco a una tienda, muy cerca de mi casa, llamada Euroconsumer y, al parecer, de propiedad china. Examino unas sartenes, también antiadherentes y con mango de diseño ergonómico como las de El País. Los tamaños anunciados en el diario son de 18, 20 y 24, no muy grandes; todos los fotógrafos tenemos la referencia de las copias en papel de 18x24 cm de tamaño normalito. Las sartenes de mi tienda son de la marca Fames; la de 20 cm vale 6,50 € y la de 18, 5,80 €. Me doy cuenta que en casa ya tengo muchas sartenes y que igual me iría bien, tener una antiadherente de buen tamaño. Me quedo una Gemy, de 28 cm, calificada como la mejor sartén antiadherente, por 16,9 €. Me he ahorrado una buena cantidad de dinero, de tiempo no digamos, y sin tener que esperar, hasta a partir del 7 de abril, rezando a Santa Rita para que no se hubieran agotado las 65.000 sartenes disponibles. En resumen: ya tengo mi sartén.
MI RECIENTE COMPRA. LA MÁS PEQUEÑA ES LA DE 24 cm, LA MAYOR QUE SE OBTIENE CON EL PAÍS
Y ahora en serio. ¿Estas son las medidas para salvar a la prensa de la crisis? Y aquí me hago eco de Gabriel Jaraba, un compañero periodista que en su excelente blog Gabriel Jaraba, un periodista en la sociedad red dice: Las ofertas de cacharrería con la edición dominical (ahora, tupperwares y vídeos) es pan para hoy y hambre para mañana. Sirve para ganar "lectores" que no leen, y se dedica a ello el esfuerzo que se escamotea en conseguir talento y fomentar contenido que atraiga a la gente que sí lee. Es un modo tan rotundo de decir "no creo en esas páginas impresas que vendo, y tengo que ofrecer juguetes para que alguien las compre. Qué error, qué inmenso error.
Y añade: Pero que alguien me diga si estoy loco o pasa lo siguiente: mucho ESADE, IESE, masters en administración de empresas, gurús empresariales y motivacionales de todo tipo, y lo único que saben hacer los directivos de las empresas es echar gente, no pagar acreedores y cortar producción. Así también dirigiría yo la empresa que fuera, qué caramba, que para ese viaje no hacen falta alforjas.
Seguro que ha sido a uno de estos genios de ESADE o IESE a los que Jaraba se refiere el que ha tenido la brillante idea de las sartenes -una iniciativa que además me parece una tomadura de pelo- para salvar a la prensa escrita. ¡Qué Dios nos coja confesados!