Después de los posibles excesos de estas fiestas es un buen momento para retomar dietas más equilibradas y sanas.
Esta ensalada entraría también en el apartado de inprovisadas pero con matices, en el sentido de que compré diversas frutas a propósito.
Ingredientes para dos personas
Un par de manojos de rúcula.
Un tomate maduro pelado y despepitado
Una docena de aceitunas negras de aragon deshuesadas
Una manzana pelada y cortada a trozos
Una cebolleta tierna troceada
Los granos de media granada
Un poco de gengibre fresco troceado muy fino
Una cucharadita de cominos
Sal, aceite de oliva virgen y vinagre de Módena
Colocamos la rúcula, el tomate, la manzana, la cebolleta, las aceitunas y los granos de la granada. Como expliqué otra vez las aceitunas no han de ser de lata y sin hueso porque no saben a nada.
Aliñamos con la sal, el aceite y el vinagre, echamos por encima el gencibre troceado y removemos bien. Antes de servir echamos el comino.
Ya veréis que los distintos sabores agridulces combinan a la perfección. Es una ensalada diez.
ÚLTIMA HORA
Como veréis hay un interesante planteamiento por parte de Emili A. que opina que con una luz más cálida el plato resultaría más apetitoso. He hecho la prueba aquí. ¿Qué os parece?
ILUMINACIÓN MÁS CÁLIDA
















































