
De hecho, y como veréis, no me refiero a la cruz de un viaje sino al alojamiento. Fue en el verano de 2003 y me alojé en las instalaciones de la Media Luna afgana en Kabul. Este era el baño que compartía con una quincena de personas. Nada que ver con el Karkloof Spa, ¿verdad?
Y esta era mi habitación. Y, a pesar de todo, fui muy afortunado de que fuera para mí solo.

Y esta era mi habitación. Y, a pesar de todo, fui muy afortunado de que fuera para mí solo.

De todas maneras para mí fue un privilegio poder estar en Afganistán sólo un año después de la derrota de los talibanes y poder hacer buenas fotos. Además el reportaje que publiqué en Magazine de Vanguardia, texto y fotos, titulado Misión en Kabul, ganó el premio de la Conselleria de Benestar de la Generalitat de Catalunya al mejor reportaje solidario publicado, lo que no está nada mal.




Por todo esto, ¿cambiaría el lujo de Karkloof por la austeridad de mi alojamiento en Kabul? ¡Rotundamente no!




Por todo esto, ¿cambiaría el lujo de Karkloof por la austeridad de mi alojamiento en Kabul? ¡Rotundamente no!















































