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martes, 25 de diciembre de 2012

Un cuento de Navidad: Maria de Kabul


MARIA. AEROPUERTO INTERNACIONAL DE KABUL 2003

(ENGLISH TRANSLATION)


Ya lo he contado antes. Pero cada vez que llega la Navidad, tal vez por el nombre y el significado que tiene en estas fechas, me acuerdo de Maria. Y lo vuelvo a narrar para todos los que no lo habéis leído nunca.


Me vienen muchos recuerdos de Kabul en el año 2003. De la organización la Aldea de la Paz. De mi amigo Wolfgang Martens. De Ronald, que ya no está entre nosotros, y a quien dediqué un homenaje en estas páginas. De la historia de Soma, a quien tal vez ya conocéis gracias a Obtura. Del doctor Marouf. De Shafiqullah. Y de Maria Tinnefeld.

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jueves, 2 de febrero de 2012

Fotos desde mi ventana. La policía, los sanitarios y los novios.


Es un cuento corto al mismo tiempo que una serie más desde mi ventana. Había estado fotografiando al vigilante solitario. Iba a guardar la cámara cuando me apercibí de la ambulancia aparcada junto a la boca del metro. ¿Que podría pasar? Decidí esperar. Cambié la óptica de 180 mm f.2,8 y el monopié, y coloqué un 50 mm F:1,8 para disparar a pulso manteniendo el ISO de 1.600 en la Nikon D90.

Llegó un coche con una pareja de Mossos d'Esquadra  que también entraron por la boca. Estaba claro que algo pasaba abajo en la estación del metro.


Llegó una pareja que empezó a besarse.

Salen los  sanitarios. La pareja sigue besándose.

Los sanitarios entran en la ambulancia. la pareja a lo suyo.


Cuatro mossos salen de la otra boca del metro  con un detenido.


Lo introducen en el otro coche patrulla.


El otro coche patrulla y la ambulancia se van. La pareja sigue.


Chico besa a chica y chica besa a chico. Este cuento corto tiene un final feliz.

viernes, 27 de enero de 2012

Presentación de la novela "Un día de mayo" en Altaïr


Una vieja fotografía tomada durante el Mayo Francés del 68 será el detonante que conducirá hasta un popular político y empresario modelo, del que se sospecha que dirige una red de tráfico de armas a escala mundial.


En una Barcelona que se prepara ilusionada para la celebración de los Juegos Olímpicos, mientras padece sangrientos atentados de ETA, y en la que el Barça, el Dream Team de Johan Cruyff, sueña con conquistar la Liga y la Copa de Europa, un periodista que trabaja para uno de los diarios más importantes de la ciudad seguirá la pista. El hilo de la madeja le conducirá a través del lujo de Marbella, de los barrios católicos más conflictivos de Irlanda del Norte, de Dubrovnik, la Perla del Adriático sitiada por los serbios, de Macedonia, un polvorín a punto de saltar por los aires y de Hong Kong, que se apresta a dejar de ser británico.

Esta es la sinópsis de la novela editada por Vàlid Foto e impresa en The Private Space que volveré a presentar en la librería Altaïr, Gran Via de les Corts Catalanes 616, Barcelona, el próximo martes 31 a las 19,30h, en el marco de Forum Altaïr Barcelona. Acompañaré la presentación con la proyección de algunas de las fotos descritas en el texto.También hablará el codirector de Vàlid Foto Brauli Teixidó.

 Sé que algunos de vosotros ya habéis comprado la novela, pero siempre es una buena oportunidad de encontrarnos en un marco tan emblemático como es la librería especilizada en viajes Altaïr.

sábado, 27 de agosto de 2011

Despedida de Porrera y alarma antiaérea.



Tengo las maletas preparadas para partir y subo hasta el piso de arriba para despedirme de Isabel Vilà, la propietaria de la casa de turismo rural Cal Porrerà. Aprovecho para salir a la terraza y llenar mi memoria con la vista espléndida del Priorat para cargar pilas y conservarla hasta la próxima visita, cuando algo llama mi atención.

En la torre de la iglesia una bandada de estorninos emprende el vuelo y adopta una formación cerrada; al mismo tiempo todas las palomas de Porrera echan a volar.Ya lo he visto otras veces. Les debe acechar un peligro mortal, seguramente una rapaz y no una cualquiera por el tamaño de la alarma. Estoy convencido de que no es ni un cernícalo, ni un ratonero, ni un milano. Podría ser un halcón peregrino pero entonces se habrían mantenido inmóviles, casi sin respirar en sus posaderos, porque el halcón sólo caza en el aire. Escuadriño el cielo y lo veo, aunque bastante alto. No tengo prismáticos pero me basta el tamaño y la silueta de cola larga y alas cortas y redondeadas. Es un azor, un cazador letal al que se ha bautizado como 'el pirata del bosque'. Seguramente está en vuelo de desplazamiento, no de caza, lejos de los bosques en donde suele actuar. Pero sólo su paso ha despertado el pánico en las aves de Porrera. Y con toda la razón del mundo.


martes, 2 de agosto de 2011

Encuentro con uno de los personajes de Un día de mayo, Macarena Molina


Siempre es un placer encontrarse con uno de los personajes, mezcla de ficción y realidad que uno ha creado, o se ha limitado a copiar de la vida real.

Hay una razón muy clara para hacerlo. Javier Cercas lo explica a la perfección en su libro EL Móvil: Resultaba evidente que, al reflejar en su obra un modelo real, sería mucho más sencillo dotar de una carnadura verosímil y eficaz al personaje ficticio, bastaría con apoyarse en los rasgos y actitudes del individuo elegido, sorteando de este modo el riesgo de una salto mortal de la imaginación en el vacío, que sólo prometía resultados dudosos.

A diferencia de los personajes masculinos de la novela Un Día de Mayo, en que con algunos no he tenido más remedio que dar ese salto mortal en la vacío, no así con los femeninos: todos están basados en personajes reales. Aunque he cambiado algunos detalles, no los físicos, para que no fueran facilmente reconocibles.

 La aparición de Macarena Molina en la novela está descrita así : Al periodista le asombraron los ojos de la chica. ‹‹Son irreales››, pensó. Eran como los que pintan los dibujantes cuando representan a las princesas de los cuentos de Las mil y una noches: desmesuradamente grandes, almendrados, rematados por largas y espesas pestañas rizadas, y de un color en el que se mezclaban turquesas, aguamarinas y esmeraldas.
A Altés también le chocó que Macarena Molina tuviera un nombre propio del barrio sevillano de Triana y hablara catalán con un cerrado acento del más recóndito Ampurdán.

Pués fue un placer reencontrarme con la chica, que en la novela se llama Macarena, en su territorio ampurdanés. El día era gris y fresco, malo para bañarse en alguna de las maravillosas playas de la zona, paro estupendo para pasear. Me hizo de guía en la playa de Castell, salvada in extremis de la especulación urbanística.


PLAYA DE CASTELL
 LA FORADADA


Y también de los jardines de Cap Roig.




Y paseando por el pueblecito de Torrent, me dio una idea estupenda para futuros escritos. "Yo saco muchos nombres de personajes de los cementerios" me contó. He de confesar que no se me había ocurrido nunca. Entramos y, ¿a que Salvio Cateura  es un nombre magnífico?



TORRENT



Un día ,con regustos literarios, estupendo.

viernes, 20 de mayo de 2011

Misión aérea en Bosnia. Tercera parte.




(CONTINUACIÓN DE MISIÓN AÉREA EN BOSNIA, SEGUNDA PARTE)



El coronel Vladimir Korotov no estaba contento con el curso de los acontecimientos. Profundamente decepcionado tras la desintegración de la Unión Soviética, y con ella la renuncia a mantener el codo a codo con Estados Unidos como primera potencia mundial, el ruso había decidido poner sus vastos conocimientos militares al servicio del ejército federal yugoslavo, que mantenía la idea de la unidad, tan estimada por Korotov, en contra de la odiosa pujanza actual de los nacionalismos. Especialista en la defensa antiaérea, su concienzudo trabajo como instructor de las fuerzas sirias en la Guerra del Yom Kippur contra Israel, había sido responsable de la mayoría de los quince aviones judíos derribados por los hombres que adiestraba. El imparable avance serbio del comienzo de la guerra se había estancado, y la presión militar de Estados Unidos y la OTAN no hacían más que empeorar la situación.


A mil quinientos kilómetros por hora, y a cinco mil metros de altura, los Hornet iniciaron el rastreo de los aviones enemigos mediante su radar de impulsos doppler multimodo en posición de máximo alcance. Éste tenía el inconveniente de que el haz de sonidos enviados era mucho más estrecho y por lo tanto más difícil de blocar a los aviones que buscaban dentro de él.

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martes, 17 de mayo de 2011

Misión aérea en Bosnia. Segunda parte.



Miroslav Miletic descansaba junto al resto de compañeros de la patrulla de vigilancia serbia en las inmediaciones de la frontera. A su lado, sobre las rocas, reposaba el lanzador portátil de misiles Stinger tierra-aire. Durante la guerra de los ochenta entre los soviéticos y las guerrillas afganas, éstas contaron con gran cantidad de este tipo de lanzamisiles, cortesía del tío Sam. Todos los aviones que despegaban de Kabul, incluso los de líneas aéreas comerciales, remontaban en cerrados círculos hasta alcanzar los diez mil metros, antes de pasar sobre las nieves perpetuas del Hindu-Kush, para evitar el radio de acción de los Stinger. Terminadas las hostilidades, gran parte de los lanzamisiles pasaron por el rentable mercado de armas de segunda mano, acabando muchos de ellos en la ex Yugoslavia, como el de Miletic.


¡Brrrrrrmmm! Con el estruendo de un trueno, a casi mil kilómetros por hora, la flecha acerada del capitán Robredo pasó a cien metros a la izquierda de la patrulla, muy cerca del suelo. El serbio armó el lanzamisiles y se lo colocó sobre el hombro derecho, mientras el Hornet del capitán Pérez Iriarte pasaba como una exhalación siguiendo la estela de su compañero.


Un sonido de pesadilla, consistente en pitidos cortos y agudos, retumbó en los auriculares de Toro uno, mientras destellaba la luz roja de alarma de misil disparado sobre el DDI derecho, la pantalla digital. La voz pregrabada en la cabina repetía insistentemente: ‹‹ ¡Misil, misil! ››


Pérez Iriarte miró la pantalla del RWR (Alertador), formada por tres círculos concéntricos, que informaba de las amenazas en forma de radares hostiles, bien fueran terrestres o de cazas enemigos, y de misiles disparados. El círculo exterior representaba la banda no letal, el intermedio, la letal y el central, la crítica. La señal le advertía que un misil guiado por calor, había sido disparado contra la cola de su Hornet y se encontraba en el círculo crítico.


A las puertas de la muerte, la adrenalina aparece a raudales en el torrente sanguíneo y todo parece ralentizarse. Durante unos brevísimos segundos, que se le hicieron largos como una eternidad, el piloto del McDonnell Douglas F-18 inclinó bruscamente la palanca hacia su izquierda en un cerrado giro de noventa grados, mientras con la mano izquierda pulsaba repetidamente el botón de eyección de las bengalas. Estas explotaron inmediatamente, dejando un rastro instantáneo de calor que engañó al misil, perdiendo la pista de las toberas del Hornet, que había roto su trayectoria inicial.


— ¡Altitud! ¡Altitud! —resonó en la carlinga la voz de Betty, mientras en la pantalla de cristal líquido del HUD aparecía el signo de colisión inminente.
El brusco giro había hecho que el caza perdiera velocidad de sustentación, y se acercase peligrosamente a las copas de los árboles, como le alertaba la voz femenina pregrabada, a la que los pilotos llamaban Betty. Un estudio había demostrado que la atención masculina —la casi totalidad de los pilotos eran hombres —reaccionaba unas milésimas de segundos antes al oír una voz femenina: fragmento de tiempo que podía representar la diferencia entre la vida y la muerte.


Pérez Iriarte conectó los postquemadores para darle al avión la máxima potencia posible, y tiró con todas sus fuerzas de la palanca hacia atrás. El gran pájaro de acero rozó la punta de los pinos, mientras el marcador que indicaba la fuerza G —cada unidad equivalía a la aceleración de la gravedad terrestre— se disparaba hasta siete, que era casi lo máximo que podían resistir la aeronave y el piloto gracias a su traje especial, que apretaba fuertemente ciertas partes claves del cuerpo impidiendo así que la sangre se agolpara en los pies o en el cerebro.
‹‹ Espero que no haya ningún otro lanzamisiles por aquí ››, pensó el capitán, ya que con los postquemadores vomitando fuego ninguna bengala podría engañar a un nuevo Stinger.


Dominado finalmente el avión, Toro uno retomó el rumbo y se unió a su compañero.
—Magic a Toro uno y a Toro dos. Bandidos a trescientos grados Noroeste. Distancia ciento diez millas. ¿Podéis interceptarlos?
—Wilco, Magic.
Magic era el nombre clave del AWACS. Las comunicaciones entre los aparatos de la OTAN se efectuaban en una frecuencia codificada, de manera que cualquier extraño que las interceptara sólo recibiría un conjunto de extraños sonidos. Bandidos eran aviones enemigos y wilco significaba: ‹‹ de acuerdo, cumplimos las órdenes recibidas. ››


Pérez Uriarte consultó el DDI inferior: la pantalla en color que representaba un mapa digital con las informaciones del AWACS sobre él. A sus diez, o sea a unos trescientos grados Noroeste, veía los signos representando a un grupo de aviones.
El monitor con el mapa digital integrado mostraba a los presuntos enemigos sobre las cercanías de Banja Luka, a doscientos kilómetros de distancia. Los F-18 se hallaban ya cerca de Sarajevo. Su radar tenía un alcance máximo de ciento cincuenta kilómetros, por lo que las aeronaves hostiles aún se encontraban fuera de su radio de acción. Tomaron altura y giraron rumbo a Banja Luka.

(CONTINUARÁ)

domingo, 15 de mayo de 2011

Presentación de la Novela "Un día de mayo" en IDEP y en la UAB



En esta semana que comienza hoy habrá dos nuevas presentaciones de mi novela Un día de mayo, en Barcelona.
El martes día 17, a las 19,30 h en IDEP. Y el viernes día 20, a las 9,30h en el aula nº 8 de la Facultad de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma en Bellaterra.

En los dos actos acudirá un representante de la Galería Vàlid Foto, la editora del libro, y José Manuel Macrillante, el director de The Private Space en donde se imprimió y que explicará un nuevo concepto de edición al alcance de todos los bolsillos.

En Bellaterra presentará la novela el periodista Bru Rovira, premio Ortega y Gasset y toda una referencia del periodismo comprometido.


JOSÉ MANUEL MACRILLANTE, DIRECTOR DE THE PRIVATE SPACE


DUBROVNIK DURANTE LA GUERRA DE LOS BALCANES, 1992



DUVROVNIK DURANTE LA GUERRA DE LOS BALCANES 1992


Durante la presentación proyectaré algunas de las imágenes descritas en el libro
, en el que no hay fotos, como las de arriba tomadas durante el sitio de Dubrovnik, en la Guerra de los Balcanes.

lunes, 9 de mayo de 2011

MISIÓN AÉREA EN BOSNIA. PRIMERA PARTE







El sol tempranero envolvía en su capa refulgente a las verdes colinas de Aviano, en la región italiana de Veneto, el 28 de febrero de 1994, mientras dos cazas F-18 Hornet del Ala quince de la Base Aérea de Zaragoza, rodaban a una velocidad de catorce nudos (veintiséis kilómetros por hora) por la pista del aeropuerto militar de la OTAN.
—Toro uno a torre. Permiso para despegar —.El capitán Pérez Uriarte controlaba los dispositivos iluminados, no sin antes echar una mirada de reojo a su hombre ala, o punto en la jerga de los pilotos, el capitán Robredo, situado a una quincena de metros detrás de él y a su izquierda.
—Torre a Toro uno y a Toro dos. Permiso concedido.
—Roger —contestó Pérez Uriarte utilizando la palabra que significaba que habían entendido las indicaciones.

El piloto movió hacia delante la palanca del acelerador, sin apartar la vista de una de las pantallas digitales de ciento veintisiete milímetros, hasta que comprobó que las revoluciones de los dos motores turbofán 404 de General Electric, alcanzaban el cien por cien de potencia. Conectó entonces los postquemadores, que al inyectar combustible a los gases de escape del reactor produjeron una llamarada y un aumento extra de energía, la que necesitaba el Hornet para despegar cargado hasta los dientes de armas y combustible. Soltó de golpe el freno que retenía al avión y este saltó hacia adelante como un caballo encabritado, aplastando al capitán contra el respaldo de su asiento. Manteniendo la dirección en línea recta, Pérez Uriarte controló la velocidad a través del HUD: la pantalla transparente donde podía ver los principales datos sin apartar nunca la vista del horizonte. Cuando alcanzó los ciento cincuenta nudos tiró suavemente de la palanca hacia él, y el F-18 se elevó. Mantuvo un ángulo de diez grados y al llegar a doscientos veinte nudos accionó el mecanismo para recoger el tren de aterrizaje. Por el sistema de comunicaciones interno oyó el Airbone one y Airbone two de la torre, que transmitía que la patrulla estaba ya en el aire. Apagó los postquemadores y redujo la potencia de sus motores a un noventa por ciento.

Su compañero y él conectaron brevemente el ECM: el sistema de medidas contraelectrónicas, para ver si funcionaba. Cuando el dispositivo registraba emisiones de radar enemigas que podían constituir una amenaza, retransmitía inmediatamente falsas imágenes al operador del radar hostil. Tras comprobar su buen funcionamiento lo apagaron enseguida pues manteniéndolo operativo serían más fáciles de avistar que un árbol de Navidad encendido en plena noche. Sólo lo activarían en caso de necesidad. Ascendieron rápidamente hasta los diez mil metros donde nivelaron el rumbo a ciento ochenta grados sur. Los dos hombres pudieron ver abajo a su derecha los rojos tejados de Venecia enroscados en torno al Gran Canal. Tal vez alguno de los visitantes más madrugadores, que ya paseaban por la plaza de San Marcos, pudo atisbar dos pequeñas flechas plateadas —los motores del F-18 no dejaban tras de sí rastro de humo— que a mil kilómetros por hora, todavía por debajo de la velocidad del sonido para no sobresaltar a la población civil, surcaban el cielo salpicado de cúmulos. Ninguno de los pasajeros, que a aquella hora esperaban en el aeropuerto veneciano , sospechó que el pequeño retraso añadido de pocos minutos era debido a que el pasillo aéreo que habían abierto los controladores militares para la misión de la OTAN tenía prioridad absoluta sobre todos los de vuelos comerciales.

En un suspiro los dos cazas sobrevolaron Rimini. Pérez Uriarte comprobó el waypoint: un pequeño triángulo situado en la pantalla del HUD, programado con anterioridad al vuelo y que indicaba el rumbo prefijado a seguir. Tras realizar el nuevo ajuste los aviones viraron noventa grados al Este para cruzar el Adriático, sobrevolar Croacia y llegar a los cielos de la torturada Bosnia, zona declarada de exclusión aérea por la OTAN.

Divisaron pronto la costa croata, con su rosario de islas alargadas como una manada de ballenas. Los dos Hornets picaron hacia tierra en un ángulo de cuarenta y cinco grados.
—Toro uno a Toro dos. Apaga el radar. Yo cubriré tus seis.
—Roger, Toro uno.
Los números horarios indicaban una posición con respecto a un avión. Situado en el centro de una esfera de reloj imaginaria, el morro del avión apuntaba a las doce horas, la cola a las seis, el ala izquierda a las nueve, y el ala derecha a las tres. El capitán Robredo encabezaría la formación seguido a cola por Pérez Uriarte. Con los radares apagados eran mucho más difíciles de localizar y no volaban a ciegas, porque muy por encima de sus cabezas el avión AWACS (Sistema Aerotransportado de Alerta y Control de Amenazas) de la OTAN, un Boeing 767 con su enorme radar en forma de plato montado en la parte trasera del fuselaje, veía por ellos y les transmitía todo la información que pudiera concernirles en un radio de quinientos kilómetros: aviones enemigos, amigos, radares hostiles y emplazamientos antiaéreos de misiles SAM; nada escapaba al ojo de halcón del AWACS.

El waypoint marcaba ahora un rumbo que pasaba muy cerca de Zadar, en dirección a Sarajevo. En Croacia se mantenía el alto el fuego, pero nada más cruzar la frontera con Bosnia podían empezar las complicaciones. Los dos cazas volaban a unos cien metros sobre el terreno para evitar ser detectados por los radares enemigos, pues su eco se confundía con la tierra. Controlaban esa distancia vital por el AGL: el detector de altitud que enviaba resonancias desde la panza de los aviones hasta el suelo y que les indicaba su altura real sobre el terreno que sobrevolaban. Los dos Hornet, volando a novecientos kilómetros por hora, entraron en Bosnia Herzegovina.

(CONTINUACIÓN)

domingo, 8 de mayo de 2011

UN DÍA DE MAYO EN LA LIBRERÍA NEGRA Y CRIMINAL



Es un referente para todos los que somos amantes del género. Negra y Criminal, la única librería barcelonesa especializada en novela negra enclavada en el popular barrio de la Barceloneta y dirigida por Paco Camarasa.


PACO CAMARASA


Y es un placer para mí que Un día de mayo pueda comprarse allí. Su protagonista, Marc Altés, se encontrará a sus anchas, tal vez algo cohibido, compartiendo estantería con los maestros del género.





A todos los que no la hayáis visitado nunca os lo recomiendo de todo corazón.
Está en calle de la sal n, 5 y abre de martes a viernes por la tarde de 16 a 20 horas y los sábados de 10 a 14 horas.

domingo, 17 de abril de 2011

EL SAUCE DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA Y LOS INDIOS SIOUX



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Ya lo he dicho en otras ocasiones. La Universidad Autónoma, en Bellaterra, en donde doy clases, está en un entorno privilegiado. Hace unos días, cuando fotografié el ciruelo rojo, me llamó la atención el sauce llorón que destacaba entre el resto de árboles todavía sin hojas.

El sauce me trajo recuerdos de mi infancia, cuando pasábamos los veranos en Vallvidrera. Mi padre me regaló un precioso libro sobre los indios sioux y todas las manualidades que hacían, explicando muy detalladamente como realizarlas. Entre ellas estaban,¡cómo no!, el arco y las flechas. También recomendaba el tipo de madera a utilizar, de árboles como el fresno o el sauce. Fresnos, que yo sepa, no habían, pero sauces sí. Pero claro, en jardines de casas particulares.

Todavía recuerdo las incursiones nocturnas con mis amigos, armados con navajas suizas que tenían una sierra de lo más útil, para conseguir las preciadas ramas de sauce que se convertirían en arcos sioux.

Durante aquellos años realizamos un servicio de poda de sauces a domicilio de lo más útil.

jueves, 24 de marzo de 2011

HOMENAJE A JAPÓN 2. PERSONAJES




SARGENTO YOKOI


Algunas de las personas que conocí en Japón, en mi estancia junto al periodista Xavier Vinader, han quedado en mi memoria para siempre y en mis fotos ,que sustituyen a los recuerdos cuando estos casi se han desvanecido.


El sargento Yokoi.

Sólo podría haber pasado en Japón. Lo descubrí a través de National Geographic y el Centro Internacional de Prensa de Tokio, que funcionaba de maravilla, nos facilitó el contacto y nos explicó que como muestra de cortesía teníamos que traerle un presente. Xavier y yo le trajimos una botella de whisky Johnnie Walker.

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miércoles, 23 de marzo de 2011

HOMENAJE A JAPÓN 1



He seguido horrorizado y muy preocupado,
me imagino que como muchos de vosotros, el drama de Japón, un país al que quiero mucho. Y han vuelto mis recuerdos de cuando estuve allí, hace una eternidad, en el año 1979 cuando Xavier Vinader y yo recorrimos Asia durante dos meses para Interviú. He rescatado estas fotos que nunca han sido ni mostradas ni publicadas.


MANIFESTACIÓN TROSKISTA

Aproveché para comprarme una Nikon F2
y cambiar mi tele 135 mm f:2,8 por uno igual pero de tamaño muy reducido y ligero. Una maravilla que aún conservo.

Descubrí la cocina japonesa de la que he sido un fan desde entonces.

No he vuelto nunca. Por eso he seguido con tanto interés el viaje de Tina Bagué y Toru Morimoto a lo largo de un año por todo Japón. Ha sido todo un regalo. Gracias chicos.

Estoy seguro que dado el espíritu de superación, la disciplina y la dignidad del pueblo japonés, al final Japón saldrá reforzado.



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También revisando los viejos contactos he encontrado personajes que fueron importantes para mí y de los que os hablaré mañana.

lunes, 21 de marzo de 2011

UN DÍA DE MAYO. EL COMIENZO.

PLAYA DE INCH. DINGLE. IRLANDA


La ola golpeó a los dos hombres y los empujó contra el casco del pesquero. Con el agua a la altura del pecho, en el mar tempestuoso bajo la lluvia torrencial, depositaron la última y pesada caja en el bote de goma. Exhaustos, lo acarrearon hasta la diminuta playa que se abría bajo el acantilado. Casi habían llegado cuando otra ola, mucho mayor que las anteriores, los arrastró y estrelló el bote neumático contra las rocas.


—¡Joder! —exclamó Seamus O’Connors al ver cómo la caja de madera se rompía y los fusiles se desparramaban sobre la arena empapada por la furia de la tormenta.

Él y su compañero recogieron las armas y las subieron por los escalones tallados en la piedra negra. Llegaron hasta un pequeño descampado donde les esperaba una furgoneta custodiada por dos individuos.en la que introdujeron los fusiles junto a unas cajas apiladas. O’Connors lanzó tres destellos de linterna en dirección al solitario coche blanco, casi oculto por la lluvia y la oscuridad creciente, aparcado en el mirador que colgaba a pico sobre los acantilados. En el interior del vehículo, la pareja de custodios interrumpió su fingido besuqueo y respondió con un único y prolongado centelleo, señal de que no había ningún peligro. La furgoneta subió por la pendiente hasta la sinuosa carretera y se desvaneció entre la lluvia irlandesa.


Este es el comienzo de la novela Un dia de mayo. Como veréis ya hay una referencia cinematográfica importante: la playa del desembarco de armas de la película La hija de Ryan cuya foto estará entre las expuestas en Vàlid Foto.

No en la novela en la que la única foto es la de la portada.


PUBLICADO EN MAGAZINE DE VANGUARDIA

martes, 15 de marzo de 2011

NOVELA Y EXPOSICIÓN “UN DÍA DE MAYO”.



Sí, ya sé que puede parecer raro de narices, pero el día 4 de abril está previsto que presente mi primera novela Un día de mayo. En la cubierta trasera podéis haceros una idea de que va.

El protagonista es un periodista que durante su investigación viaja a países que conozco muy bien. La novela es una mezcla de ficción y realidad en la que aparecen muchos amigos, con el nombre cambiado, aunque fácilmente reconocibles. En el libro se describen algunas de mis fotos más conocidas. Esta es la excusa para presentar, al mismo tiempo, una exposición de 22 fotografías, 11 en color y 11 en blanco y negro.






Esta es la idea que propuse a los dueños de la galería Vàlid Foto, Fernando Peracho y Brauli Teixidor que decidieron apostar por mí editando el libro y produciendo la exposición.

Ha sido fundamental la aparición de The Private Space en el panorama barcelonés. Esta empresa con mucha relación con la fotografía y ubicada en el distrito arroba 22, edita libros muy cuidados a precio muy ajustado, se cuida de la distribución haciendo especial hincapié en las ventas a través de Internet, y además tiene una estupenda sala de exposiciones.

También quiero dar las gracias de todo corazón a Ignacio Rodríguez, con quién comparto el proyecto de Obtura junto a David Monfil, que se encargó del diseño del libro. Y a Juana Furió que corrigió el texto.

Ya sólo me queda añadir que la presentación del libro y la exposición se harán el lunes 4 de abril a las 19h en Vàlid Foto. El libro costará 15 euros.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

INTERPRETANDO A PETE SEEGER EN MONGOLIA


FOTO: XAVIER VINADER

Finalizo esta trilogía a la busca del dinero perdido con una anécdota, no sé si divertida, pero de las más raras que me han pasado en mi vida. Y me han pasado muchas.

Era el verano de 1979 y me encontraba en Mongolia Interior, con Xavier Vinader, trabajando para Interviú. Estábamos en un recinto, en el culo del mundo, en plena estepa mongola, en donde íbamos a dormir.

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