sábado, 25 de febrero de 2012

El misterio de Marie Colvin y Juan Carlos Gumucio, y un homenaje para ambos

 JUAN CARLOS GUMUCIO EN UN PUB CATÓLICO DE BELFAST 1997


Ayer, al consultar las estadísticas del blog me llamó la atención el  número de visitas bastante superior al normal. Aparte de las corrientes, tenía unas 1.500 que provenían del buscador de Google. Eran sobre el periodista Juan Carlos Gumucio. Consulté su biografía. Este sábado 25 de febrero se cumplen 10 años de su muerte. Podría ser eso, pero era raro, ¿por qué de repente tanta gente 10 años después y un par de días antes de la fecha  de su fallecimiento? Investigué más y  encontré la respuesta. Gumucio se había casado por cuarta vez con Marie Colvin, que murió en Homs, Siria, precisamente el miercoles 23. Cuando estuvimos trabajando juntos en Belfast en 1997, Juan Carlos me había hablado mucho de ella explicándome que trabajaba para el mítico Sunday Times.


MARIE COLVIN. FOTO: AP

Ya había escrito sobre Gumucio en mi novela “Un día de mayo”, aunque en la novela le di el nombre ficticio de Juan Carlos Tavolara.

Guardé durante mucho tiempo, con afecto, el recuerdo de Gumucio despidiéndose frente al aeropuerto de Belfast con su sonrisa de galán de telenovela latinoamericana, agitando la mano desde la ventanilla del taxi mientras gritaba con su voz de actor de Hamlet:
—Hasta siempre hermano. Y no dejes pasar tanto tiempo entre visita y visita.
El asunto por el que, en el fondo, me encontraba allí, el tráfico de armas de Blancafort, avanzaba a pasos de tortuga. ¿Qué era lo que tenía? ¿Una pista judía? ¿Un judío argentino, un judío israelí y otro croata? ¿Significaba algo que no sabía ver? También detectaba un contrasentido. ¿Un yugoslavo que vendía rifles a sus enemigos croatas? ¿Un tipo capaz de ofrecer armas ante las que los Dragunov eran meros tirachinas? ¿Un individuo capaz de embarcarse con doscientos fusiles y romper el bloqueo de la marina de guerra serbia? Valentí Blancafort debía de tener en él toda la confianza del mundo. Tras esas incógnitas, no intuía novedades en el horizonte.
No podía estar más equivocado. En los próximos días los acontecimientos iban a estallar. En cuanto a Juan Carlos Gumucio, ésta fue la última vez que lo ví con vida.

La novela es una mezcla de ficción y realidad en el que aparecen personajes reales como el periodista Juan Carlos Gumucio del que hablaba Enric González en la parte final de su libro Historias de Nueva York, Trabajé con Gumucio  en Irlanda del Norte para el Dominical de El País. Falleció de manera tan trágica y novelesca como había vivido siempre : al filo de la navaja.

Su recuerdo y el texto de Enric me llenó de tristeza: Juan Carlos Gumucio se pegó un tiro en su casa de Cochabamba. Lo recuerdo corpulento y sonriente. Era tan carismático que parecía capaz de curar un dolor de muelas con un apretón de manos.
Gumucio fue un gran periodista que pasó muchos años en Oriente Próximo, se casó bastantes veces, tuvo dos gatos llamados Smith y Wesson y contrajo en Londres una enfermedad del alma. Supongo que se dejó morir poco a poco. Se marchó a su país, Bolivia, quizás en busca del rincón tranquilo que eligen los gatos para morir en silencio, sin quejas. Al final, para acelerar los trámites, optó por la vía ejecutiva. Y se pegó un tiro…

Sirva este artículo como homenaje para Juan Carlos Gumucio, en el décimo aniversario de su muerte, para la valerosa Marie Colvin, que perdió su ojo izquierdo en Sri Lanka en 1991 y que  declaró :"No se puede conseguir la información sin ir a los lugares donde se dispara a la gente y otros te disparan a ti"; y también para el   fotógrafo francés Remi Ochlik, que estaba con ella en la casa alcanzada por la artillería del ejército sirio.

10 comentarios:

  1. Al final Paco no parecen ser otra cosa que soldados pero que no matan solo informan fotografian y que dependen que otros maten y mueren.

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  2. Una tragedia en el sentido más amplio de la palabra. Esta es una de las cosas, ese tipo de historias, que hacen reflexionar sobre el oficio que he elegido y que espero poder ejercer en breve. Me entristeció enormemente la muerte de Marie Colvin, de la misma manera que me entristece conocer las circunstáncias en que murió Juan Carlos Gamucio (a quien no identifiqué en tu novela).

    Por otro lado, reconocer la rocambolesca situación, Marie muere casi el mismo día que Gamucio, pero con diez años de diferencia. Me voy a la cama con un sentimiento extraño y evidente: ejercer el periodismo, en algunas ocasiones, es debatirse entre la vida y la muerte..., elegir entre jugarse el pellejo para contar una historia o dejar que los protagonistas caigan en el olvido. Por suerte, en nuestro país, aún podemos ejercer sin que eso suponga un peligro físico, aunque con otras limitaciones.

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  3. Adrià surt al carrer, al teu carrer quan estigui ben calent i veuràs que no et cal anar tan lluny per a sentir "emocions fortes". Poc a poc xaval.

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  4. Anónimo25/2/12

    Simplemente gracias por este testimonio y las reflexiones que genera...

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  5. Yo también constaté hace un par de dias un alza en la cantidad de visitas al blog familiar que manejo walintonia.wordpress.com.
    Tuve el gran gusto de estar con mi pariente y tocayo en un par de ocasiones aqui en Suecia, una vez incluso en mi casa y él en compañia de su hija Ana. Congeniamos mucho, lo pasamos estupendo los dos, conversando de variedad de temas. Quedamos de seguir viéndonos dentro de lo que fuera posible y ese anhelo quedó de pronto trunco para siempre el dia que me enteré de su repentina muerte hace 10 años. Extraño a mi primo hasta el dia de hoy.

    Juan Carlos Gumucio Castellón

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  6. Anónimo25/2/12

    Gracias Paco .Me ha gustado mucho con la delicadeza con la que has tratado el tema de la muerte .Un saludo. Victor Otero

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  7. ayer en el canal 33 de TV3 pasaron un reportaje de foto street. en el hablaron de tu blog. Quizás explica el porqué muchos consultamos tu blog.

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  8. Anónimo25/2/12

    Conmovedora historia, una lección de vida.
    Leí la historia sobre Marie Colvin y Remi Ochlik en el NYT.
    Solía seguirla y admiraba su trabajo.
    Como siempre, aportas una visión particular y humana de los acontecimientos, gracias Paco.
    Tu Amiga del otro lado del Atlántico.
    C

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  9. Felicidades Paco. Ayer todos estuvimos a tu lado, en tu ventana

    http://www.tv3.cat/videos/3966610/Fotografies--Street-photography

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  10. Es una manera de verlo, Hugo, no exenta de lógica.

    Adrià, ten en cuenta que los corresponsales y fotógrafos de conflictos sólo forman una parte muy pequeña, del enorme iceberg de nuestra profesión. Aunque tienen mucha más repercusión mediática cuando ganan importante premios, como es el caso de Samuel Aranda, o por desgracia, cuando los matan.
    Y sobre lo de que aún podemos salir a la calle sin que suponga un peligro físico, no está mal la reflexión de Jordi.

    Bendito Internet que permite entrar en contacto con personas como tú, Juan Carlos Gumucio, en Suecia. Tu primo me habló mucho de su hija Ana, e incluso me enseñó fotos, fruto de su matrimonio con una sueca.
    Un fuerte abrazo

    Gracias a ti Victor.
    Un saludo

    Me alegro de que lo pudieras ver Lluis y que sigas paseándote por esta, que también es tu casa.
    Saludos

    Muchas gracias C. El trabajo de Marie era toda una referencia por su valor y compromiso con los más débiles.

    Muchas gracias querido Tino.
    Un fuerte abrazo

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