en esta sección, pero esta vez le invité yo. Es uno de mis mejores amigos y nos vemos regularmente. Hemos viajado juntos por medio mundo y nos complementamos a la perfección. Además, y en eso nos parecemos mucho, disfruta comiendo y ambos tenemos un estómago a prueba de bombas: podríamos digerir piedras sin ningún problema aparente. Es por eso que decidí utilizarle como conejillo de indias de uno de los platos tradicionales mexicanos a base de frijoles, una receta que saqué del
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me trajo una foto de recuerdo de uno de nuestros viajes y que os muestro al final del post.
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Ingredientes para 4 personas.
Frijoles pintos. (500 gr.)
1 cebolla grande
3 tomates grandes y maduros
3 o 4 chiles jalapeños.
Aceite de oliva.
2 cucharaditas de cilantro picado
½ litro de cerveza.
Sal al gusto.
Se puede realizar todo el proceso de cocción de los frijoles en un par de horas, tras haberlos tenido en remojo la noche anterior. Pero tras un pequeño problema ,que no viene al caso y que afectaría a mi reputación como cocinero, compré dos latas de frijoles negros enteros, ya cocidos, marca La Costeña, en una estupenda tienda especializada en comida de importación que tengo al lado de casa.
Sofreír la cebolla picada muy fina en una cazuela en donde habremos calentado el aceite de oliva. Tener preparados los tomates pelados y cortados a trocitos, los chiles jalapeños despepitados y picados finos. (Utilicé 3 para no pasarme de picante, pero podría haber utilizado cuatro) y 2 cucharaditas de cilantro picado fino. En caso de que sea difícil de encontrar lo podemos sustituir por perejil.
Cuando la cebolla esté blanda y ligeramente dorada echamos el cilantro, los chiles y el tomate y removemos durante unos minutos. A continuación echamos los frijoles, el medio litro de cerveza y un poco de sal. Dejamos cocer unos 45 minutos a fuego lento hasta que el conjunto se espese. Controlar que no se seque echando más cerveza si hace falta. Probar y rectificar de sal.
Tomamos una ensalada de primero y los frijoles, a los que la cocción con la cerveza, había dado una untuosidad especial, de segundo. Para acompañarlos bebimos un tinto joven de Rioja, un Albiker del 2009.
La foto que trajo
Albert fue un autoretrato en una cabaña de madera en
las Islas Lofoten, en el círculo polar ártico, a donde viajamos para el
Dominical de El Periódico de Catalunya hará una veintena de años.

