, es decir: que se quede como está.
La Diagonal, con la
Gran Via,
las Rondas, y más intermitentemente, la
Travesera de Gràcia, sustenta la red principal de la de conexión interurbana con la región metropolitana, España y Francia. Da paso cada día a más de 100.000 vehículos, una de las intensidades de tránsito más altas de Catalunya, con uno de los índices más bajos de accidentalidad, una presencia comercial de las más prestigiosas del país, una buena convivencia con los peatones y un alto grado de satisfacción de los vecinos residentes. Cuatro hileras de árboles constituyen la mejor absorción de CO2 de todas las vías semejantes. ¿Es pues una prioridad transformarla entera ahora?
Es en las calles más pequeñas, que conforman la accesibilidad doméstica, donde se delimitan zonas peatonales o zonas 30 (Km. /h).
El Eixample, dimensionado en origen para una circulación en carro, ya acusa bastante la presión rodada. Desbordar más de 100.000 vehículos diarios de una arteria hacia un barrio, sobre las calles
Provença,
Mallorca,
València y
Consell de Cent, las únicas que, paralelas al mar, pueden asumir una función similar, requeriría como mínimo un cálculo previo de simulación de impacto.
El 1º es si convertir
el Eixample en una gran red central de tráfico rodado masivo, o bien en un barrio de zonas 30, en bolsas de 3x3 islas, según el modelo original de
Cerdà, recuperado hace poco por la
Agencia de Ecología Urbana, con calles intermedias tipo
Enric Granados, funcional y agradable.
El 2º es como absorber la polución atmosférica derivada de la tala masiva de la hilera cuádruple de plátanos centenarios y palmeras, cuya superficie de copas de unas 60 hectáreas equivale a 6 grandes parques, durante el tiempo de las obras y hasta el crecimiento de los nuevos árboles, para lo que se necesitarán unos 12 años.
El 3º y crucial es la modalidad de transporte público elegido: Tranvía, Metro o Bus. A parte de las enormes consecuencias de la semaforización de todo el Centro, las opciones A y B sólo dedican 2 carriles al Tranvía,
el Bus queda expulsado.

Tanto si gana la opción A como la B,
unos 50 millones de billetes anuales se transvasarán del Bus al TRAM S.A., imperceptiblemente para los usuarios, ya que compraremos la misma tarjeta T10 o el billete, donde no se ve a quién se paga. ¿Queremos restar unos 50 millones de Euros al año de la recaptación de TMB, de propiedad y gestión pública controlable, restándolo del beneficio de nuestras arcas y
regalarlos a la gestora privada TRAM S.A.?Ya tengo bastante. Intento votar por Internet y no puedo. Sospechosamente el sistema por el que me imagino que votarán muchos internautas y miembros de redes sociales contrarios al cambio no está operativo (después de numerosas protestas, entre ellas la mía, ahora creo que sí).
Me desplazo hasta el centro de voto más próximo, en la Casa Golferichs. Allí lo hago por pantalla. Puedo elegir entre la Opción A o la B, pero no la C, sustituida por no elegir ninguna de las dos, lo que es muy confuso. La voto.
A ver como acaba todo.