sábado, 5 de junio de 2010

FOTOS DESDE MI VENTANA. EL AGUJERO


Ra-ta-ta-ta-ta-ta.
Es como el sonido de una ametralladora que entra por mi ventana. Es una taladradora. Parece ser el inicio de obras y excavaciones.
Uno se hace siempre varias preguntas. ¿Cuánto durarán? ¿Cuántos obreros se necesitan para hacer un agujero? Y viendo la foto de abajo, ¿qué demonios hacen los bomberos?


9 comentarios:

  1. Pues viendo la foto de arriba parece que el bombero, por su lenguaje corporal, está entrenando para su próxima actividad jubilar: visitar obras.

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  2. Anónimo5/6/10

    En este país el trabajo está muy "bien mirado": mientras uno trabaja, varios miran.

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  3. uno trabajando y seis mirando...

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  4. Lo que más me preocupa es que nuca Le toca debajo de la casa o piso del ALCALDE que casualidad. Serán los planos que se extraviaron vergüenza todas empezadas i ni una terminada patas arriba i a vista de pájaro asta parece que hay trabajo

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  5. Ostras de un primer vistazo pensé que eran unos niños jugando con arena...son "cosas de la edad"...

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  6. De niña decía; "Barcelona siempre está en obras", de adolescente repetía, de mayor repetía... y ahora aún mucho más mayor, subo al tren de Rodalíes con la estación en obras, el paisaje de la costa con todas las estaciones y rieras en obras, llego a Barccelona con más obras... los agujeros cada vez máas grandes, los obreros cada vez más morenos... creo que buscan petróleo...

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  7. Es comico que mientras unos trabajan otros miran pero con esto no se termina los huecos en las calles

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  8. En Madrid lo de las obras es kafkiano.

    Dicen que Danny de Vito visitó Madrid hace años y cuando le preguntaron qué le parecía la ciudad contestó: “Madrid es una ciudad preciosa, pero lo será más cuando encuentren el tesoro”.

    Creo que todavía no lo han encontrado...

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  9. Nacho, muy bueno lo de Danny de Vito, lo podría haber dicho Woody Allen o el mismísimo Groucho Marx si se hubiera podido pasar por el Madrid actual.
    Hace tiempo que no voy a Madrid, pero estoy al tanto de la historia de las interminables obras gracias a las ácidas y mordaces críticas que hace Julián Marías en el País Semanal.

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